martes, 16 de febrero de 2010

Garganta

Ríe, garganta
que el cielo de tu boca es cielo,
ríe,
que tu lengua es toda de agua,
ríe,
son tus dientes de granito,
ríe,
tu rumor a carcajadas.


Agita, garganta
ese cuerpo de culebra,
danza, repta,
arrástrate ladera abajo,
en contorsión plateada.


Garganta, salta,
que de arroyos son tus piernas.
Mira,
que tus ojos son remansos y son charcas.
Trota,
dibuja un galope de potros,
levanta tus crines de espuma blanca.
Teje, las dos orillas,
Ruge, canta.


Baila, garganta.
Alborota a peces e insectos
con tu borrachera de aguas
Con un fervor de cantero, rompe
el corazón de esos rollos,
que no se inmutan por nada.
Arrastra hacia los océanos
las penas de la montaña.


Acaricia con tus dedos
la espalda del desfiladero.
Baña los poros secos de la salamandra.
Humedece la carne de las raíces
que se solazan desnudas
en meandros y barrancas.


Roe, garganta, muerde,
excava, arranca,
rasca, araña,
el estómago de la sierra
con tus uñas afiladas.


Garganta, ríe, garganta, salta,
garganta rompe, quiebra, teje, brama,
toca, lame, moja, baña…
Quién sabe si los hombres
te dejarán respirar mañana.


                      Clara Hermosell